Lo que sueñan las almas

Lo que sueñan las almas es el título de la obra seleccionada con ocasión de esta exposición colectiva organizada por varios departamentos de la Facultad de Bellas Artes de Madrid bajo el título "Mitos Modernos", cuyo propósito es ofrecer distintas visiones de los mismos es decir, tanto mitos antiguos con un traslado a nuestro tiempo como nuevos mitos creados por el cómic, la literatura o el cine actual.


El Mito como símbolo

La colaboración de esta artista en particular en el proyecto expositivo versa sobre el mito de La Bella del Bosque Durmiente y la oportunidad que una reflexión poética nos brinda de experimentar el significado de su simbolismo. Y este significado no sería otro que la trascendencia de un estado actual silente a otro plenamente vivo gracias, precisamente, a la “gracia” del movimiento. Una compresión y confirmación del movimiento desde el centro que, como consecuencia transfiere otra forma de ver.

La experiencia vivencial del significado estaría pues más allá del saberse en el estado silente y por tanto rompería, o transcendería éste al permitirnos entrar en contacto con la Realidad,  de una manera que deja de ser desconocida… o más bien es la Realidad quien se nos da a reconocer como tal. La Realidad se muestra en un acto de Amor a sí Misma. Si bien aún puede parecer proceder inicialmente del exterior para el mecanismo psicológico de los opuestos.

Como parte de la obra gráfica que presentamos en atención al mito de la Bella Durmiente, y siendo de significado e intención paralela a lo que ya podemos también denominar proceso de nueva significación, incluiremos dos muestras poéticas de dos grandes autores con el fin de ofrecer cierta orientación al espectador que se acerque a contemplar la obra. Éstas son Sonatina de Rubén Darío y Alma, buscarte has en Mí de Teresa de Jesús. Así mismo se muestran para intentar retirarnos de las nociones más básicas y superficiales relacionadas con este mito que puedan alejar al espectador de la oportunidad de una reflexión verdaderamente personal.

En cada uno de nosotros anida el potencial transformador que verdaderamente nos embellece: