La instalación se desarrolla en un amplio espacio circular abierto (al menos una superficie de 8m2 para 5 pantallas de 20”) lo que permite comenzar la visita desde cualquier obra de la instalación.
Encontramos así dos puntos de fuga en forma de voz. La voz del fenómeno carente de otra cosa que no sea luz, y la indiferencia emocional propia de cuanto acontece en el Universo y la voz de aquello que experimenta su propia existencia a través de su relación con este revelador fenómeno.
La instalación ofrece un orden abierto donde no hay un principio ni un fin planteado, sino continuidad y círculo.